Proyecto de la Dirección de Bienestar Estudiantil de la U. E. San Luis Gonzaga de Quito, para el acompañamiento de los estudiantes y sus familias.

El valor de la derrota


Hace tiempo ya, escuche a alguien decir que "nadie se prepara para las derrotas". En un mundo exigido por el éxito, la rapidez y el placer, pocos son los que estiman y entienden el valor del fracaso...

Hace poco, hace muy poco, tuve la oportunidad de ver a un amigo fracasar, es decir, vivir un pedazo de vida que no estaba entre sus planes, tomar un camino distinto al que anhelaba y "sufrir" las consecuencias. Y es que ¿tiene algún valor el fracaso? Creo que sí.

Cualquiera que ha ayudado a un niño de escuela con una tarea rutinaria, podrá reconocer que lo importante con un deber escolar no estriba solamente en escribir o repetir el concepto (la operación) sino en explicarle de la manera más lógica posible la forma de realizarla. Liberarlo de la magia de lo inexplicable para encantarlo con la magia de la lógica, de lo real y de la belleza.

¿Y no es acaso lo más lógico, real y hasta cierto punto bello el que en nuestro día a día tengamos pequeños fracasos: que el examen no salga como esperábamos, que el resultado del partido no nos beneficie, que aquella que parecía ser nuestra media naranja resulte que no pasó de ser una ilusión incluso hiriente?

¿Es que en esta época nos han robado incluso la tan humana posibilidad de equivocarnos o la tan simple opción de que no todo esté programado, que no todo pueda ser predecible, que no siempre manejemos las cosas a nuestro antojo?

Vivimos con el esfuerzo diario de procurar que todo marche de tal manera que seamos felices y hagamos felices a los demás, pero no quitemos a la vida su capacidad de lograrlo a su manera... la derrota se convierte en victoria entonces cuando somos capaces de vivir aquella lógica y de sacarle provecho aún cuando no todo salga a pedir de boca. Cuando podamos vencer a las dificultades, las podamos sonreír y aprendamos a solucionarlas dejaremos de ser papel al viento para convertirnos en seres humanos vivos en abundancia.

Quizá hemos puesto demasiada atención en un éxito o fracaso de las cosas. Quizá sea momento de comprender que parte de nuestro éxito del ser pasa por el enfrentar los propios fracasos, asumirlos y seguir con alegría...

El arte de hablar con tus hijos

Adaptado del site: http://www.enplenitud.com/el-arte-de-hablar-con-tus-hijos.html 

¿Tiemblas ante la idea de hablar con tus hijos? ¿Crees que no eres capaz de tener una charla interesante con ellos? Es tiempo de que te pongas a estudiar el arte de hacer que tus hijos conversen contigo.

¿Cómo lograr que tus hijos te hablen?

Ser padres no es fácil. Algunos días, el simple hecho de tener a toda la familia reunida, al mismo tiempo y en el mismo lugar, te podría parecer como un “sueño imposible”. Entre las actividades extracurriculares, los deportes, el trabajo, los recados y los viajes, no es de sorprender que casi la mitad de los padres, en una reciente encuesta, declararan sentir una distancia creciente entre ellos y sus hijos.

Los chicos de hoy tienen más cosas que enfrentar que las que tenían los chicos de hace veinte años. Drogas, violencia, metamensajes en la publicidad, presión social, y agendas inamovibles, entre otros, son los encargados de poner un peso extra sobre sus espaldas.

De modo que, en medio de todo este caos, ¿cómo encuentras tiempo para hablar con ellos? Y lo más importante, ¿cómo haces para que ellos te hablen a ti?

Ideas de comunicación para hablar con tus hijos

Estas son algunas ideas que pueden serte útiles:
  • Coman todos juntos (como una verdadera familia de otras épocas) al menos tres veces por semana. Las conversaciones fluyen con mayor facilidad alrededor de la mesa. Si en un principio encuentras dificultades para iniciar la conversación, piensa en algunos disparadores antes de cada comida. Planifica unas vacaciones familiares, dejando que cada uno diga dónde quisiera ir y qué quisiera hacer. Hablen sobre hechos de actualidad, sobre las últimas películas o acerca de los eventos especiales que se aproximen. Formúlales preguntas de final abierto, de modo que se vean obligados a contestar con algo más que un sí o un no.
  • Desconecta el mundo exterior. Establece un “tiempo familiar” cada noche y haz que todos apaguen sus teléfonos celulares, computadores y televisores. Deja saber a tus amigos y familiares que no estarán disponibles durante ese tiempo, y no hagas concesiones. Puede que tus hijos, sobre todo si son adolescentes, se rían de esta práctica, pero en el fondo, seguramente, la disfrutarán. Utilicen este tiempo para reconectarse unos con otros. Jueguen a un entretenimiento de mesa, lean en voz alta en turnos rotativos, canten, bailen, etcétera; sea lo que sea, háganlo juntos.
  • Al menos una vez por semana, preparen la comida todos juntos. Incluso tu hijo más joven puede hacer algo para ayudar. Si tu cocina es demasiado chica para todos, realiza un programa asignando tareas correlativas para cada una de las partes de la preparación de la comida. Durante estas actividades, tu familia estrechará sus vínculos e incluso podrían ser los niños quienes, naturalmente, comiencen a proponer temas de conversación. Y, si no es así, siempre podrás poner a rodar el balón contando las historias de las actividades que realizabas con tus padres –sus abuelos-.
  • Haz que tus chicos se sientan seguros al hablar contigo. Déjales saber que no te enojarás ni los regañarás si te cuentan sobre lo que está sucediendo. Si te dicen algún “trascendido”, entonces déjalo de ese modo (excepto en emergencias y en situaciones peligrosas).
  • Escucha lo que tienen para decir. Si estás trabajando, o haciendo algo más cuando los chicos comienzan a hablarte, entonces podrían darse por vencidos al ver que tu atención está puesta en otro lado. Dale a tus hijos la misma cortesía que les darías a tus amigos o allegados. Siempre que te estén hablando, ofréceles el 100% de tu atención.
  • Utiliza las técnicas de recepción activas. Asegúrate de comprender lo que tu hijo te está diciendo. Repite lo que te ha dicho y formula preguntas.
  • Establece un tiempo para pasar con cada uno de los chicos. Puedes pedirles que te acompañen a hacer las compras o que te hagan compañía mientras te encuentras limpiando; siempre de a uno y por separados. Hazles saber que valoras lo especial de sus compañías.
  • Sé paciente. No esperes una familia perfecta. Nadie te está juzgando. Recuerda que las familias perfectas no existen.
Blanca nieves y los siete enanitos.
Abril, 2012


Retos y proyecciones

Agradecemos a Teresa Sánchez, asesora pedagogica de la Red de Unidades Educativas de la Compañía de Jesús en el Ecuador, por facilitarnos la presentación que utilizó en su exposición durante el conversatorio "Educación ecuatoriana: retos y proyecciones".
LA EDUCACIÒN ECUATORIANA, RETOS Y PROYECCIONES - PRESENTACIONES

La educación del futuro en el Ecuador


Mesa redonda Educación ecuatoriana: retos y proyecciones.
Participantes: Teresa Sánchez, Fausto Segovia Báus, Patricio Flores, Carmen Cañas, Fabricio Alaña, S.I.,  Jorge García


No soy profeta ni hijo de profeta, muchos menos adivino o mago ni hijo de mandrake, hoy diríamos Orz, Harry Porter o demás. ¿Qué decir entonces, sobre la educación del futuro?

Para quienes tenemos fe, y estamos recién en tiempo de Pascua, de resurrección, el futuro es el ahora, junto al cronos, tiempo temporal y lineal, está el kairós tiempo eterno, profundo y cíclico. “El Reino de Dios ha llegado y está en medio de ustedes” (Mc 1: 15), fue el mensaje del Jesús histórico, a quien hoy proclamamos Hijo de Dios en el Cristo de la fe, modelo de hombre, paradigma de humanidad que nos enseñó y enseña el camino a la felicidad, a la verdad, a la plenitud, a la reconciliación entre los hombres, con el mundo, a la valoración de las cosas y ponderación de las realidades, y en especial al encuentro con lo absoluto, lo definitivo, Dios.

Por ello, el futuro es el ahora, lo que estamos haciendo bien, lo que produce felicidad y disminuye pobreza, distancias y mezquindades ese es el futuro, caso contrario estamos en el caos y en el abismo. No tengamos miedo a ese caos, si es que nos encontramos en él. Del caos surge el orden. Entonces el futuro de la educación tiene que ver con nuestra capacidad de reflexionar desde los intereses del todo y no de la parte, de caer en la cuenta de nuestros errores, mezquindades y miedos que nos atan, que nos impiden crecer y pensar. De verdad para ser educador y educando, se requiere fe. Fe en uno mismo, creer en tus potencialidades y capacidades, sobre todo en la capacidad de soñar e innovar, primera cualidad del educador y educando de hoy y del futuro, ese es la gran recomendación que nos hace FERNANDO SAVATER: “TEN CONFIANZA  en ti mismo y en la inteligencia que te premiará ser mejor de lo que ya eres…Si soñamos con volar es que vamos a volar, es que debemos volar”.  “Y yo había dicho: ¡Vive! Es decir: ama y besa, escucha, mira, toca, embriágate y sueña” (Manuel Machado) “Tú vives siempre en tus actos. Con la punta de tus dedos/ pulsas el mundo, le arrancas/ auroras, triunfos, colores/ alegrías: es tu música/ La vida es lo que tu tocas”. (Pedro Salinas)

LA DURA REALIDAD ES CLARA

La actual crisis de la educación tiene que ver con la crisis de humanidad que hay en nuestra civilización, con el cambio de época que se viene diciendo hace tiempo, en donde lo más impactante es el modelo de ser hombre y mujer, de organizarse la sociedad que viene surgiendo, si hoy sufrimos el impacto de la crisis ecológica por la falta de un desarrollo sustentable es por la poca conciencia que tenemos de nuestra responsabilidad ante el cosmos y las nuevas generaciones. Muchos se quedan en la obvia y clara crisis de valores, pero esta no es culpa solo de los individuos, sino de sus modelos y de la sociedad toda.

Todo parece lícito si produce poder, si produce placer o si produce dinero, que son los valores esenciales. Para obtenerlos se sacrifican vidas y personas. Por ello, cada día ganan más y más terreno las llamadas economías subterráneas como la corrupción, el sicariato, la delincuencia, el secuestro, la prostitución de adultos y de niños, la pornografía, el tráfico de drogas, de armas, de órganos y hasta de personas. El llamado de Jesús “Amaos los unos a los otros”, lo estamos cambiando por “Armaos los unos contra los otros”. Por otra parte, propuestas moralizantes y discursos con fervientes llamados a la ética, ocultan con frecuencia, la manipulación, el ansia de poder, la corrupción, el engaño, la mentira. Hoy se miente tanto y tan descaradamente que ya no sabemos qué es verdad y qué es mentira, pues hemos matado el valor de las palabras” (A. Pérez Esclarin, Educar en valores, 2012).

LA EDUCACIÓN DEL FUTURO SERÁ…

La educación del futuro será distinta a lo que vemos que no nos ha hecho bien, no nos ha permitido sacar lo mejor de nosotros y de manera especial, como dice una amiga, debe ser aquella que nos diga algo más que las matemáticas y la ortografía:

Desde niña tuve problemas con la concentración, porque desde niña he tenido una imaginación muy activa. Además recuerdo que no podía estar en un mismo lugar por mucho tiempo. Eso me pasó inclusive hasta en la secundaria. Más aún, hasta en la universidad.  Me salía del aula o de la “jaula” como solía decir del lugar a donde daban las clases y simplemente me iba a pasear por ahí. Más grandecita, simplemente salía de clases porque me aburrían la física y las matemáticas o había entendido rápidamente lo de la lógica y la ética; si eran historia o literatura pensaba saber más que las profesoras, seguro yo estaba equivocada, ellas sabían más, pero en ese tiempo yo era un tanto sobrada. En esos aspectos.

Quiero decir, que a más de repelarme, bajarme en conducta, enviarme a la biblioteca, e inclusive recibir una nalgada de parte de un director y un reglazo en la mano de parte de una profesora, nadie me enseñó a concentrarme, a mantener mi imaginación bajo control y a estar quieta en un lugar, prestando la debida atención. Al alumno hay que prepararlo. Es como cuando vas a hacer pizza, primero preparas la masa.

Se debe partir de la educación  de los pensamientos y de las emociones para evitar perturbaciones que resultan luego en calificaciones bajas, pérdidas de año escolar, y por sobre todo, baja autoestima y desánimo  en los estudiantes. No es que intento presentar a los estudiantes como unas víctimas. Aunque siendo sinceros  sí lo son, de un sistema educativo, en su mayoría, obsoleto.  Conquistar la mente para lograr concentrarse y prestar atención. Son aspectos que deben empezar a trabajarse en casa, desde los mismos padres y enseñar esto a los hijos desde que son pequeños. El docente sabe que el modelo del aprendizaje significativo y cooperativo es el más eficaz en este sentido, para ello deber hacer sus clases con esa capacidad de captar la atención y potenciar la creatividad de sus alumnos en vez de controlarla.

LOS PILARES DE LA EDUCACIÓN DEL FUTURO

Los pilares de la educación del futuro se los puede ver desde arriba o desde abajo. Desde abajo viendo el por qué, en ese sentido son válidos los de Delohir, educar para ser, saber, hacer y  convivir son necesarios. Pero vistos desde arriba desde el para qué educamos insistimos en lo que se viene diciendo desde hace años y se ve como la prioridad de la educación.

Educamos para vivir en democracia, no para la democracia; los centros educativos serán lugares para vivir y construir una genuina democracia, no es cuestión solo de eficiencia y calidad, sino de justicia, solidaridad e inclusión, lo que fomenta una ciudadanía responsable, que acorte las diferencias entre lo público y lo privado y crezcamos todos con las misma igualdad de oportunidades para crecer, ser, saber y hacer.

Los centro educativos del futuro serán centros de productividad integral, no máquinas del hacer, sino laboratorios de vida, ingenio, pensamiento, no mera clases magistrales. Como decía el científico de MIT Noam Chomsky: “No se puede esperar que alguien llegue a ser, por así decirlo, biólogo, nada más con darle acceso a la biblioteca de biología de la Universidad de Harvard y diciéndole: "léela". Eso no le sirve de nada, y el acceso a internet es lo mismo: si no se sabe lo que se está buscando, si no se tiene idea de lo que es relevante, dispuestos a cuestionarse esta idea, si no se tiene eso, explorar en internet es sólo tomar al azar hechos no verificables que no significan nada.

Todo eso no sale de la nada. Si no existe un sistema cultural y educativo activo, enfocado en la estimulación de la exploración creativa, con independencia de pensamiento, con disposición a cruzar fronteras para desafiar las creencias aceptadas... si no se tiene eso, no obtendremos la tecnología que lleva a obtener beneficios económicos. Beneficios, sin embargo, que no creo que sean el objetivo principal del enriquecimiento cultural y la educación. Un físico mundialmente famoso, aquí en el MIT daba, como muchos catedráticos, cursos a estudiantes nuevos. Un estudiante le preguntó qué temas se iban a cubrir durante el semestre y su respuesta fue: "No importa lo que se cubre, sino lo que se descubre". Y es correcto: la Enseñanza debe inspirar a los estudiantes a descubrir por sí mismos, a cuestionar cuando no estén de acuerdo, a buscar alternativas si creen que existen otras mejores, a revisar los grandes logros del pasado y aprenderlos porque les interesen. (en:www.paulofreire.org, accedido el 10 de abril de 2012).

Los centros educativos serán lugares de expresión y celebración de la vida. Los problemas reales de la gente, de los que sufren hambre, enfermedad y soledad deben llevarse al aula para buscar reflexiones que confronten la teoría con la práctica para aplicar soluciones posibles a los males reales. El gozo de la vida es estímulo y clave para la vida, por ello los centros educativos deben ser bellos y bien cuidados. Estimulando la creatividad de los chicos, su imaginación y emociones sin consentirlos ni ser alcahuetes y en vez de competitivos que sean competentes y cada uno se acostumbre a dar lo mejor de sí. El educador es quien ayuda al alumno a descubrir y potenciar sus posibilidades.

Los centros educativos en frase de Antonio Pérez Esclarín, serán lugares de formación permanentes del docente. Debemos evitar el consumo para mejorar la calidad, consumo de talleres, cursos, títulos. Formar adecuadamente al docente supone un cambio radical para transformarlo en consumidor de cursos y talleres, y repetidor de conocimientos y teorías, en productor de conocimientos y soluciones a los problemas o situaciones problemáticas que le plantea la práctica. Tener claridad que si bien uno explica lo que sabe o cree saber, uno enseña lo que es. Esta transformación pasa por un proceso de “deseducación”, de revisión crítica de concepciones y prácticas. La idea es ir construyendo una nueva subjetividad abierta al cuestionamiento y al crecimiento personal, a la crítica reflexiva, al diálogo, a la tolerancia, a la diversidad y al desarrollo integral de las propias potencialidades, pues toda genuina formación supone una transformación de la persona y del hacer pedagógico. Tener claro que el docente, ante todo es un profesional de la reflexión.

Muchas cosas más se podrían decir, nos hemos enfocado en los centros educativos, pero debemos tener claro que en los tiempos de “revolución ciudadana” no habrá tal sin “revolución educativa” y sin diálogo social. Debemos pasar de la “escuela a la educación”, abrir el sistema escolar al contacto con el mundo exterior, construyendo puentes con otros sistemas de aprendizaje, es esencial para el propio fortalecimiento de la educación escolar y para delimitar mejor el papel específico, que le toca asumir a esta hoy. (RM Torres, 12 tesis para el cambio). Como de la “escuela a la comunidad de aprendizaje”. Es indispensable volver a vincular escuela, familia y comunidad, en una relación multidimensional y compleja, de doble vía, qué pueden hacer todos juntos, para asegurar la educación para todos y el desarrollo humano.
Como dice la Doctora Rosa María Torres, coincidiendo con A. Camus, San Ignacio de Loyola y tantos otros, “quien tiene claro los fines, elige los medios más aptos”. “Quien tiene claro un por qué vivir sabrá el cómo”.

En todo este rollo de la educación y más en un mundo globalizado de una sociedad del conocimiento, urge mirar experiencias significativas, exitosas, para aprender y cuestionar lo que hacemos, no para copiar y meramente reproducir, pues sabemos que el tema de los contextos y la cultura son de vital importancia en el éxito de una propuesta educativa, pero si hay claves que nos dan pauta, como dijo la presidenta de Filandia: “la receta para que los jóvenes sobresalgan en los exámenes internacionales de matemáticas, ciencias e idioma es tener buenos maestros. Lo fundamental para mejorar la calidad educativa no es cambiar los planes de estudios, ni aumentar indiscriminadamente los sueldos, ni siquiera reducir el porcentaje de estudiantes por maestro, sino elevar la calidad de vida de los maestros. Maestros con dignidad, que aman su profesión como vocación divina, que valoran su misión, pues la profesión docente requiere un estatus digno en todo sentido. Conocimiento, comunicación y motivación docente, claves del futuro (A. Oppenheimer, Basta de Historia, p. 388).

Recordemos MAESTROS LAS PALABRAS QUE SIMÓN BOLÍVAR le dirigiera a SIMÓN RODRIGUEZ el 19 de enero de 1824, estando en la cumbre de su gloria, le escribió desde Perú: “Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que usted me señaló. Usted, fue mi piloto, aunque sentado en una de las playas de Europa. No puede Usted figurarse cuán hondamente se han grabado en mi corazón las lecciones que Usted me ha dado: no he podido borrar siquiera una coma de las grandes sentencias que Usted me ha regalado”.

Con estas palabras, Bolívar reconoce y agradece que fue su maestro quien sembró en su corazón los anhelos y el compromiso por la libertad y la justicia, que espoleó su corazón para lo grande y lo sacó de una vida frívola y sin sentido. Rodríguez fue para Bolívar, un verdadero maestro.

Esta anécdota sigue siendo actual y si no pregúntense jóvenes cómo los hombres más creativos y hoy millonarios del mundo llegaron a amasar sus fortunas, BILL GATES y STEVE JOBS no terminaron la universidad, el uno y el otro apenas la comenzó, tuvieron serias dificultades económicas, usaron su imaginación gracias a un profesor de secundaria en el caso de Gates y un curso de estilo y belleza de las formas, el único semestre que tomó Jobs, ya que su madre no tenía dinero y tuvo que venderlo para que él estudiara, los nuevos padres, apenas pudieron pagar un curso en un College, pero fue suficiente para despertar en JOBS la creatividad y entusiasmo y ponerse a trabajar en sus obras geniales y fundar la Apple. (El diario el Universo publicó (19 de octubre del 2011, 9A) el discurso que pronunciará Jobs en el 2005 en una graduación a la que fue invitado en la universidad de Stanford).


FABRICIO ALAÑA E., S.J.
Mesa redonda sobre educación,
Unidad Educativa GONZAGA
QUITO, 17 de abril de 2012.