Proyecto de la Dirección de Bienestar Estudiantil de la U. E. San Luis Gonzaga de Quito, para el acompañamiento de los estudiantes y sus familias.
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El valor de la derrota


Hace tiempo ya, escuche a alguien decir que "nadie se prepara para las derrotas". En un mundo exigido por el éxito, la rapidez y el placer, pocos son los que estiman y entienden el valor del fracaso...

Hace poco, hace muy poco, tuve la oportunidad de ver a un amigo fracasar, es decir, vivir un pedazo de vida que no estaba entre sus planes, tomar un camino distinto al que anhelaba y "sufrir" las consecuencias. Y es que ¿tiene algún valor el fracaso? Creo que sí.

Cualquiera que ha ayudado a un niño de escuela con una tarea rutinaria, podrá reconocer que lo importante con un deber escolar no estriba solamente en escribir o repetir el concepto (la operación) sino en explicarle de la manera más lógica posible la forma de realizarla. Liberarlo de la magia de lo inexplicable para encantarlo con la magia de la lógica, de lo real y de la belleza.

¿Y no es acaso lo más lógico, real y hasta cierto punto bello el que en nuestro día a día tengamos pequeños fracasos: que el examen no salga como esperábamos, que el resultado del partido no nos beneficie, que aquella que parecía ser nuestra media naranja resulte que no pasó de ser una ilusión incluso hiriente?

¿Es que en esta época nos han robado incluso la tan humana posibilidad de equivocarnos o la tan simple opción de que no todo esté programado, que no todo pueda ser predecible, que no siempre manejemos las cosas a nuestro antojo?

Vivimos con el esfuerzo diario de procurar que todo marche de tal manera que seamos felices y hagamos felices a los demás, pero no quitemos a la vida su capacidad de lograrlo a su manera... la derrota se convierte en victoria entonces cuando somos capaces de vivir aquella lógica y de sacarle provecho aún cuando no todo salga a pedir de boca. Cuando podamos vencer a las dificultades, las podamos sonreír y aprendamos a solucionarlas dejaremos de ser papel al viento para convertirnos en seres humanos vivos en abundancia.

Quizá hemos puesto demasiada atención en un éxito o fracaso de las cosas. Quizá sea momento de comprender que parte de nuestro éxito del ser pasa por el enfrentar los propios fracasos, asumirlos y seguir con alegría...

El difícil arte de poner límites a los adolescentes



Sor Juana Inés decía que el amor es como la sal: dañan su sobra y su falta. Lo mismo podríamos decir con respecto a los límites para los adolescentes, ya que la clave está en no abusar de los mismos pero tampoco desestimarlos. En esta nota, pautas para manejarse en esta complicada etapa de la vida.

A menudo, los padres encuentran muy difícil ocuparse de la transición de sus hijos hacia la edad adulta, por lo que este período puede ser realmente muy complicado para toda la familia. No es fácil saber en que momentos los hijos adolescentes actúan de manera irresponsable por su propia inocencia o por valores mal asimilados, pero lo cierto es que, a esa altura de sus vidas, los padres no pueden ser más que un guía, ya que existen barreras que no podrán ser más cruzadas.

Los chicos y chicas han llegado a una etapa de sus vidas en donde saben que ya es su propia responsabilidad encontrar esas barreras, que separan el bien del mal, la madurez de la irresponsabilidad, el compromiso de la ausencia. Sin embargo, sí existe una barrera en la que ellos no tienen injerencia, y que debe ser absolutamente formulada y puesta en práctica por los padres. Ésa barrera es la que define los derechos de los padres, y, por más independientes que sean, los adolescentes deben aprender a no cruzarla.
En sus ansias por demostrar y ejercer su independencia, muchos adolescentes parecen a menudo "olvidar su lugar". La mayoría de las veces, esta es su respuesta al hecho de que su rol ya no es el mismo, incluso en la relación con sus padres: hagámosle frente, la mayoría de los jóvenes se acerca a la independencia con la misma gracia de un perrito Gran Danés, y puede ser bueno recordar que nosotros también luchamos para encontrar nuestro propio espacio adulto.
La búsqueda de este nuevo y necesario rol, en donde el chico ya no es más un niño pero tampoco un adulto, es muy dificultosa para el joven, que muchas veces se maneja de una manera torpe pero si maldad, sobre todo por que no sabe como contar con la necesaria ayuda de la otra parte, sus padres. La cosa más importante que los padres deben recordar es que esta es solo una etapa, así como las rabietas, los caprichos, o las necedades que tenía de niño.
La razón por la que éste momento es más dificultoso, es porque también está en juego el control y la autoridad. Pero así como el padre debe aprender a abandonar cierta indiscutida potestad (incluso en el plano verbal), el niño debe aprender a beneficiarse de estos cambios sin abusar de los mismos. Lo que se espera, en definitiva, es que esta batalla emocional de voluntades se acabe de una forma sana y natural, en la que ambos sepan reconocer sus espacios.
Cuando los adolescentes demuestran su independencia con insolencia y carencia de consideración hacia los otros miembros de la familia, ésta actitud no puede obviarse y dejar ser ignorada. La insolencia y falta de respeto no es un signo de independencia, sino del hecho de que se está teniendo un comportamiento inmaduro, que provoca que los padres todavía deban hacerse cargo de modificar.
Estos jóvenes no han aprendido el sutil y delicado arte de la autoridad con diplomacia, y, sin ningún temor a equivocarnos, esto debe ser rectificado por sus padres. Fabricar excusas para desestimar su mal comportamiento, no es la mejor manera de ayudarles a encontrar su lugar. Los padres deben tratar a sus adolescentes mayores con la misma sinceridad que lo harían con cualquier adulto que se enfrenta de una manera inadecuada. Si su hijo o hija no aprende los límites que son inaceptables para usted, seguramente los aprenderán, de forma mucho más dura, por la propia sociedad.
El punto más duro para controlar por parte de los padres, puede ser su error a sumirse en una discusión verbal de par-a-par con sus hijos adultos. Como adultos con experiencia, los padres deben intentar siempre ser la voz de la razón. Ponerse en un nivel simétrico para conversar, no es nada apropiado, aunque si lo es el hecho de modificar viejos esquemas, y poder escuchar más abiertamente a sus hijos, como personas adultas que ya son. Sin embargo, cuando las conversaciones comienzan a ser ríspidas, los padres deben insistir en hacer prevalecer su experiencia y lógica, así como tener la madurez suficiente como para dejar pasar ciertos pequeños puntos. Pero sin importar cuan insistentes sean su hijo o hija, no se permita que sobrepasen su autoridad y sentido común.
Lo ideal, es intentar mantener un tono razonable y respetuoso desde ambas partes. Si sus esfuerzos fallan, simplemente rechace engancharse en la discusión. Puede tomarles tiempo, pero entenderán que usted no hará caso a sus opiniones y evitará entrar en una conversación improductiva que puede conducir a una o ambas partes a ofender al otro, y sabrán que, sin dialogo, tendrán menos posibilidades de lograr ciertos beneficios por parte suya.
Algunas reglas de la casa, tales como los horarios de llegada y de irse a acostar, deberán ser modificados a medida que nuestros hijos crezcan. Una vez que alcancen su adolescencia mayor, podrán sentir que no todas las reglas de la casa seguirán siendo aplicadas para ellos. Pero, igualmente, se debe tener cuidado de mantener el control de las rutinas del hogar, con respecto a las personas que entran en la casa, los huéspedes que podrán (o no) alojarse temporalmente, o el tipo de actividades que allí se desarrollará. Lo importante será ser medido y razonable en los nuevos permisos y obligaciones que se fijarán. Después de todo, el hogar continúa siendo su hogar. Pero asegúrese de que sus normas sean verdaderamente razonables.
Por ejemplo, si su hijo o hija le pide cambios en los horarios de regreso al hogar, debe sentarse con tranquilidad y, luego de conversar con ellos, llegar a la conclusión de que eso puede ser lo mejor tanto para ellos como para usted, en esta etapa. Si, en cambio, ellos llegan aún más tarde del nuevo horario convenido, tendrá todo el derecho de sentir que aún no han madurado y deberán esperar para revalidar los antiguos permisos. Las fallas intencionales de los jóvenes en adherir a las nuevas reglas establecidas para su vida en la casa, se deben resolver con la disminución o supresión de los beneficios otorgados. Pero el elemento dominante en esta situación, será, por parte de ambas partes, manejarse de forma razonable.
 Es muy importante recordar que durante esta transición también se podrá comenzar a construir la relación que se mantendrá con su hijo durante todo el futuro. Permitir que los incidentes se extiendan pueden crear tensiones cada vez más difíciles de superar, que podrán afectar las relaciones futuras. A veces, la decisión más sabia es saber guardar distancia durante algún tiempo, hasta que puedan prevalecer las cabezas más frescas y el sentido común, desde ambas partes. En el futuro, los actuales ajustes de ensayo y error se convertirán apenas otra anécdota para el recuerdo. Las relaciones cambian todo el tiempo. Pero no es el cambio lo que define el resultado, sino cómo manejamos ese cambio.
Tomado de la página En plenitud.com, para jóvenes de cualquier edad [ingreso el 23 de febrero de 2012]

Minichucaritos Gonzaga

Para quien no está familiarizado con la educación jesuítica quiteña o con las labores del campo (¡sí, del campo!: ganadera, vaquera...), quizá le resulte extraño el término chúcaro.

Y su sorpresa será todavía más grande cuando, en el intento por aprender sobre uno de estos dos ámbitos que debieran ser tan diversos (quizá dispares), visite la gran colección blanca editada por la Real Academia Española de la Lengua, su diccionario, cuya versión también se puede encontrar en formato electrónico, y revise semejante definición de tal término.

Y aunque la palabreja, que según la Academia proviene de una raíz quechua chucru, cuyo significado es duro, la connotación que lleva en nuestra Unidad Educativa nada tiene que ver con el sentimiento (para nada de dureza) hacia quienes lo aplicamos, tradicionalmente los estudiantes que ingresan a octavo de básica, sino mas bien denota el inmenso cariño empleado en la formación de tales bravíos, para lograr que alcancen el tan ansiado magis ignaciano (aquella excelencia humana que pretende nuestro proceso educativo).

Pero, ¡oh, sorpresa!, como decía algún estudiante mayor, toro, que olvidó el tiempo cuando todavía era ternero: "cada vez los chúcaros vienen más chiquitos".

Grande ha sido nuestra alegría al compartir con los pequeñitos de primero y segundo de básica que desde hace ya un mes engalanan nuestra familia, pintan de inocencia nuestro campus y llenan de canciones nuestra vida, hasta ayer meramente colegial y de pop rock...

"Y ahora, ¿cómo les vamos a decir", -se preguntaban-.
"Son como chúcaros, pero más chiquitos... son minichucaritos... ¿o serán chucarines?"

En todo caso, más allá de cómo les llamemos, siéntanse bienvenidos a la etapa más linda de la vida en el lugar más lindo para descubrirla, el Gonzaga.

¡Bienvenidos queridos minichucaritos!



Nuestra realidad latinoamericana con nuevos ojos

El siguiente es el discurso de un joven colombiano descendiente de japoneses que fue premiado por la JCI (Cámara Junior de Colombia) por destacarse en el campo del servicio social en el 2010.  Este joven vive en "Ciudad Bolívar", que es el sector más pobre y un gran suburbio al sur de Bogotá. Él se refiere a la gran riqueza de Colombia, y recalca que la pobreza de Colombia es una POBREZA MENTAL y no material.  Creo que el mensaje de este video puede aplicarse a nuestro país, a nuetras familias, a nuestras vidas, a nuestro proceso educativo.

Una Visión de Colombia - perspectiva de Japón from Turismo con proposito on Vimeo.

Navidad en el Gonzaga

Para nosotros, estudiantes, educadores ignacianos y padres de familia, la Navidad es un tiempo de reflexión que nos lleva al compromiso de compartir humanidad y a través de ella construir comunidad de acuerdo a los valores del Evangelio.

Tomando en cuenta el pensamiento ignaciano de "poner el amor más en obras que en palabras", gracias a la generosidad de todos, esta Navidad hemos podido acercarnos más a la comunidad:
  • Primer curso: Escuela Nicolás Aguilera (juguetes, caramelos y convivencia),
  • Segundo curso: Escuela Rotary Club de Fe y Alegría (juguetes y caramelos) y adultos mayores de La Armenia (canastas de víveres).
  • Tercer curso: Escuela Afraser de Fe y Alegría (caramelos y juguetes) y adultos mayores de La Armenia (bufandas y caramelos).
  • Cuarto curso: Escuela fiscal mixta Juan Genaro Jaramillo (caramelos y juguetes) y agasajos en los centros "San Juan de Dios" y "Copitos de nieve".
  • Quinto curso: Escuela Fe y Alegría de Puembo (caramelos y juguetes) e Instituto Fiscal Experimental de Educación Integrada "José Martí" para niños con capacidades diferentes (caramelos).
  • Sexto curso: Escuela Fabián Jaramillo (juguetes y caramelos) y Escuela Alejandro Coello (caramelos y juguetes).
A continuación encontrarán algunas secuencias fotográficas de aquello que hemos vivido en estos días.






¡Muy feliz Navidad!

Reflexiones

Antes de Orar… PERDONA
Antes de Hablar… ESCUCHA
Antes de Escribir… PIENSA
Antes de Gastar… GANA
Antes de Criticar… ESPERA
Antes de Rendirte… PRUEBA

Tus palabras, tus sueños, y tus pensamientos tienen el poder de crear condiciones en tu vida:

  • De lo que hables, lo obtendrás.
  • Si sigues diciendo que no soportas tu trabajo, puedes perderlo.
  • Si sigues diciendo que no soportas tu cuerpo, tu cuerpo puede enfermarse.
  • Si sigues diciendo que no aguantas tu carro, tu carro puede ser robado o descomponerse.
  • Si sigues diciendo que estás quebrado, ¿sabes qué? Siempre estarás quebrado.
  • Si sigues diciendo que no puedes confiar en hombres o mujeres, siempre encontrarás alguien en tu vida que te lastimará o te traicionará.
  • Si sigues diciendo que no encuentras trabajo, seguirás desempleado.
  • Si sigues diciendo que no puedes encontrar alguien a quien amar o crea en ti, tus pensamientos atraerán mas experiencias confirmando tus creencias.
  • Haz tus pensamientos y tus conversaciones más positivos y guárdalas con fe, esperanza, amor y acción.

No tengas miedo de creer que puedes tener lo que tú quieres y mereces

  • Observa tus 'Pensamientos', se convertirán en palabras.
  • Observa tus 'Palabras', se convertirán en acciones.
  • Observa tus 'Acciones', se convertirán en hábitos.
  • Observa tus 'Hábitos', se convertirán en carácter.
  • Observa tu 'Carácter', se convertirá en tu destino.

Así, para prevenir cualquier obstáculo, ¡consigue tu propio camino! ¡¡ Disfruta cada minuto de tu vida!!

Cuando el filósofo señala la luna, el tonto se fija en el dedo.

'Si no te gusta lo que recibes, revisa muy bien lo que estás dando'.

'Así como las olas brotan del mar y regresan al mar, así nosotros venimos de Dios y regresamos a Dios'

'Cuando el amor es feliz lleva al alma a la dulzura y a la bondad.'

Sonríe a la vida

"La misma excelencia que debe pretender nuestra educación -el magis ignaciano- puede llevar a la perversión si pierde de vista la dimensión de la totalidad.
No es simplemente la excelencia académica la que se pretende, sino la excelencia humana" 
(Peter-Hans Kolvenbach, S.J.)